Entre Surcos y Esfuerzo
La Cosecha de Cebolla en Cundinamarca. En las llanuras y colinas de Cundinamarca, la cosecha de cebolla cabezona es un trabajo que exige cuerpo y paciencia.
Entre Surcos y Esfuerzo: La Cosecha de Cebolla en Cundinamarca
En las llanuras y colinas de Cundinamarca, la cosecha de cebolla cabezona es un trabajo que exige cuerpo y paciencia. Desde el amanecer, los trabajadores entran a los campos con azadones y manos curtidas, removiendo la tierra para extraer los bulbos listos para el mercado. La cebolla, con su aroma intenso y suelos húmedos, deja su marca en cada jornada.
El proceso es meticuloso: tras ser arrancadas, las cebollas se dejan al sol para secarse, se agrupan en manojos y se cargan en costales pesados. Mientras unos arrancan y limpian, otros clasifican y transportan, asegurando que el fruto de su esfuerzo llegue intacto a su destino. No hay maquinaria que reemplace la destreza de quienes han trabajado estas tierras por generaciones.
Pero la cosecha no solo depende del trabajo duro. Las lluvias inesperadas, el precio fluctuante y la competencia en el mercado ponen en riesgo el sustento de muchas familias. Aun así, los cultivadores siguen adelante, arraigados a una tradición que, más allá de ser un oficio, es una forma de vida.
Nuestro trabajo es capturar la esencia de este trabajo invisible para muchos, pero fundamental para todos. A través de estas imágenes, mostramos la realidad de los recolectores de cebolla, su esfuerzo diario y la conexión profunda entre la tierra y quienes la trabajan.













